Se detectaron más de 16.000 ataques individuales en múltiples ubicaciones en todo el mundo. La principal motivación de los actores maliciosos es la de secuestrar los recursos informáticos en la nube para extraer criptomonedas, así como establecer una infraestructura DDoS.
Es una botnet peer-to-peer (P2P) que se propaga a los dispositivos de IoT mediante el uso de exploits conocidos y contraseñas Telnet débiles, que indican que los routers son el objetivo principal. Utiliza técnicas de inyección de comandos, que es uno de los vectores de ataque más comunes.
Los operadores de ransomware y los grupos APT de ciberespionaje se encuentran entre los que parecen estar más interesados en las empresas industriales. Entre los ataques de ingeniería social registrados en el segundo trimestre, el 16% capitalizó la pandemia de COVID-19.
Avast Business SPA adopta un enfoque centrado en el usuario que conecta de forma segura a los empleados con las aplicaciones de la empresa, independientemente de si están alojadas de forma privada o pública, a la vez que proporciona un acceso rápido, fluido y seguro.
Los grandes ataques DDoS son más grandes, intensos y son más numerosos que nunca. Ha habido un aumento notable en los grandes ataques en la industria, destacando el ataque de 2,3 Tbps dirigido a un cliente de AWS en febrero, el mayor ataque volumétrico registrado.
El CloudGenix ION 1000 y el CloudGenix ION 9000 amplían el alcance de la solución CloudGenix SD-WAN de Palo Alto a las sucursales más pequeñas y hasta campus de varios gigabits. El enfoque Next-Generation SD-WAN puede ayudar a las organizaciones a lograr un retorno de la inversión del 243%.
La suite incluye los servicios Cloud Access Security Broker, Cloud Security Posture Management para aplicaciones SaaS y Cloud Browser Isolation, una nueva oferta que proporciona informes unificados y reparación automatizada de las violaciones en todas las ubicaciones, aplicaciones y usuarios.
Uno de cada cuatro empleados reconoce que hizo clic en un correo electrónico de phishing en el trabajo. Los empleados de entre 18 y 30 años tienen cinco veces más probabilidades de admitir errores que comprometen la ciberseguridad, frente al 10% de los trabajadores de más de 51 años.