Tras un año de pandemia, la sociedad es más digital y, por tanto, hay más actividad online que hay que proteger, máxime cuando ya hay estudios que aseguran que gran parte de los nuevos hábitos han llegado para quedarse.
Cualquier aplicación OAuth con amplios permisos de acceso es un riesgo de seguridad para una organización, como sucedió en el ataque a SolarWinds. El 10% de las organizaciones ha autorizado aplicaciones OAuth maliciosas, que permiten a los atacantes acceder a datos de los usuarios.
Los sectores más afectados en España por las transacciones sospechosas de fraude durante el último año fueron telecomunicaciones, servicios financieros, juego y apuestas. En el ámbito del consumo, el fraude ha crecido un 24% a nivel global durante el último año, debido sobre todo al phishing.
Una persona sociable, extrovertida y con una emocionalidad alta, tendrá una mayor vulnerabilidad ante una oferta irrepetible de Black Friday. En cambio, en las personas introvertidas, un email de phishing que reclama una actuación rápida será una bandera roja para ellas.
El 76% de las organizaciones presenta una brecha de protección entre la frecuencia con la que se hace backup de los datos frente a la cantidad de datos que se puede permitir perder en caso de interrupción del sistema. Actualmente, no se hace backup de un 14% de la totalidad de datos.