La suplantación de identidad con ataques de phishing es el ataque más habitual. Las propias redes corporativas se vuelven más vulnerables en esta época del año, ya que con los responsables de TI trabajando con menos personal, los ciberataques pueden pasar desapercibidos.
Aunque la mayor preocupación es la exposición de los datos transportados en la red inalámbrica, también preocupan vectores de ataque tales como las vulnerabilidades del software del sistema operativo, los errores de configuración y la vulnerabilidad de los equipos de red.
Solo en el primer trimestre las detecciones de ransomware duplicaron el volumen total reportado para 2022, impulsadas por el grupo LAPSUS$, junto con nuevas variantes como BlackCat. La botnet Emotet ha regresado con fuerza y las detecciones de Log4Shell se han triplicado.
Los datos de Trend Micro vuelven a confirmar que las amenazas por correo electrónico en la nube siguen aumentando. Durante 2021 bloqueadas por la firma de ciberseguridad registraron un aumento del 101%, llegando a superar los 33,6 millones. Continúa siendo el principal vector de entrada de los ciberataques.
Sólo en diciembre de 2021 hubo 13,6 millones de ataques de cryptojacking, lo cual está lejos de ser un punto de partida óptimo para 2022. Con un coste reducido y un riesgo prácticamente inexistente, los cibercriminales ven muchos incentivos para optar por la criptominería como modelo de negocio.
La filosofía de Zero Trust tiene el potencial de remodelar nuestro enfoque para asegurar la tecnología en el transcurso de los próximos años. El 94% está en el proceso de implementar estrategias de Zero Trust, y el 77% aumentará su gasto en Zero Trust en los próximos 12 meses.
Gartner prevé asimismo que, para 2025, el 60% de las organizaciones utilizarán el riesgo de ciberseguridad como determinante en la realización de transacciones con terceros, y el que 30% de los estados nacionales aprobarán una legislación que regule los pagos, multas y negociaciones de ransomware.