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Las empresas aumentarán un 34% el gasto en ciberseguridad en 2020

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Las organizaciones continuarán incrementando su gasto en ciberseguridad. Si en el año en curso el plan es aumentar la partida destinada a protección en un 17%, en 2020 ese ratio se duplicará. La razón es el aumento de la actividad delictiva y los daños que conllevan los ciberataques.

Las empresas van a aumentar un 17% su gasto en ciberseguridad a lo largo de este año y la cantidad destinada a este concepto seguirá creciendo en 2020, hasta un 34%. Además, doce de cada 100 llevará ese incremento a más del 50%. Éstas son algunas de las conclusiones del estudio “The Cybersecurity Imperative”, realizado por Willis Towers Watson y ESI ThoughtLab, un programa de liderazgo de pensamiento global,  entre 467 compañías de 17 países.

Además, desde el año pasado, el porcentaje de empresas que ven un impacto significativo de las actividades delictivas cibernéticas como, por ejemplo, la instalación de software de rescate, se ha disparado, pasando del 57% al 71%. Es decir, tienen que encarar una situación cada vez más hostil en este terreno y, al mismo tiempo, hacer frente a daños de mayor cuantía. “Las pérdidas anuales por ciberataques se situaron de media 4,7 millones de dólares en el último año fiscal”, explica la compañía.

El ciberriesgo aparece en el momento en que las organizaciones sustentan su negocio en sistemas de información, se introducen nuevas políticas en los procesos de gestión, se empodera a las personas para abrazar los cambios de la transformación digital y se definen nuevas inversiones en capital. En este contexto, como explica Fernando Sevillano, responsable de Cyber Risk Consulting en la filial española de Willis Towers Watson Iberia, “llevar a cabo una gestión integral de los ciberriesgos, en la que no sólo se consideren aspectos relacionados con la tecnología y con su operación, esto es, incluyendo a las personas y a las decisiones sobre el capital, es clave para minimizar este tipo de riesgos”.

En definitiva, para combatir los riesgos en evolución, las compañías necesitan poner en marcha una defensa proactiva y en múltiples niveles.

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