El gasto en ciberseguridad en España se mantendrá en 2022

  • Actualidad

Ciberseguridad

IDC ha rebajado su previsión de gasto tecnológico en España para 2022. Sin embargo, el de ciberseguridad se mantiente en los 1.749 millones de euros de su anterior pronóstico.

Recomendados: 

Claves de seguridad para las nuevas aplicaciones web y API. Ebook

Protegiendo los datos corporativos en aplicaciones basadas en cloud. Leer

El escenario macroeconómico actual, dominado por la crisis de semiconductores y la guerra de Ucrania, está impactando de manera decisiva en las prioridades de inversión en tecnología para este segundo semestre del año. Este contexto ha hecho que IDC España haya revisado sus estimaciones de gasto tecnológico en España a lo largo de 2022.

La nueva previsión es que el gasto TI se situará a finales de año en 51.400 millones de euros, un 3,5% más con respecto a 2021, pero una cifra inferior a su anterior pronóstico realizado en 2021, cuando situaba la cifra total en 52.900 millones de dólares.

Lo cierto es que era de esperar y su propia matriz IDC ya advertía en marzo que la invasión rusa de Ucrania afectaría al mercado tecnológico, ya que más de la mitad de las empresas estaban reevaluando sus planes de gasto en TI para el año y que el 10% preveía duros ajustes.

"El impacto de la guerra en el comercio, las cadenas de suministro, los flujos de capital y en los precios de la energía afectará a la economía mundial a una escala más amplia con consecuencias negativas para el mercado de las tecnologías de la información tanto a nivel regional como mundial", subraya la firma de análisis.

Datos sobre ciberseguridad
Las previsiones de IDC España apuntan a que el mercado de la ciberseguridad en nuestro país rondará la cifra de 1.749 millones de euros a finales de 2022, es decir, un crecimiento del 7,7% con respecto a 2021 y un CAGR hasta 2024 del 8%.

En cuanto a la ciberseguridad, según la firma, son tres los grandes retos a los que se enfrentarán las organizaciones en el último semestre de 2022: ataques cada vez más sofisticados, requisitos normativos cada vez más complejos y la existencia de una infraestructura informática y de seguridad fragmentada.