ENISA identifica las áreas clave de ciberseguridad para alcanzar la autonomía estratégica digital

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La resiliencia, la soberanía tecnológica y el liderazgo son esenciales para la UE y, por eso, se abordan en la nueva estrategia de ciberseguridad europea. En este contexto, ENISA ha publicado un informe que identifica siete áreas en las que se debe investigar e innovar en ciberseguridad para dar soporte a los esfuerzos comunitarios para conseguir la autonomía estratégica digital que persigue.

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La Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad (ENISA) ha identificado las áreas clave en investigación e innovación en ciberseguridad para soportar el objetivo de llegar a una autonomía estratégica digital.

Las recoge en un informe en el que sugiere la dirección a seguir conseguir esa autonomía digital estratégica, que define como la capacidad necesaria para disponer de productos y servicios que den cobertura a las necesidades y los valores específicos dentro del territorio comunitario, evitando estar sujeto a la influencia externa. Concretamente, en el mundo digital estaremos hablando de hardware, software o algoritmos fabricados como productos o servicios, que deben cumplir con los valores de la UE y, por tanto, preservar un ecosistema digital justo respetando la privacidad y los derechos digitales.

Para garantizar que el abastecimiento de dichos productos o servicios cumpla con las necesidades y valores de la UE, existen dos opciones: producirlos de forma autónoma o, en el caso de que los productos y servicios se adquieran de terceros países, certificarlos y validar su cumplimiento.

Sin embargo, en los casos en los que existe una gran dependencia del abastecimiento, la Unión debería ser capaz de operar sus infraestructuras digitales sin dar lugar a ninguna posible influencia perjudicial. Por tanto, Europa necesita mantener la capacidad de producir sus productos y servicios críticos de forma independiente. En resumen, la autonomía estratégica digital significa la capacidad de la UE de permanecer autónoma en áreas específicas en las que se utilizan tecnologías digitales.

En su informe, ENISA sostiene que la digitalización plantea dudas sobre nuestra capacidad para retener la propiedad y el control de nuestros datos personal, nuestros activos tecnológicos y la posición política, que son aspectos a considerar a la hora de conseguir la autonomía en el ámbito digital.

A ello le suma la pandemia, que ha puesto a la ciberseguridad en primer plano y, ante la complejidad del panorama, hace necesario priorizar las áreas en las que investigar e innovar. Según el informe, que tiene como público objetivo a los responsables de formular políticas y a los investigadores, los esfuerzos deben centrarse en la seguridad de los datos, plataformas de software fiables, gestión y respuesta ante ciberamenazas, plataformas de hardware confiables, criptografía, herramientas y prácticas de seguridad centradas en el usuario y, finalmente, en la seguridad de las comunicaciones digitales.