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Check Point desarrolla tecnología que analiza y reconoce el malware por su ADN

  • Actualidad

Check Point Malware DNA

La compañía acaba de presentar su nuevo motor basado en inteligencia artificial. Malware DNA, que así se llama, clasificar las nuevas formas de malware por familias 'genealógicas' ya conocidas, lo que aporta mayor visibilidad a las empresas de los riesgos a los que se enfrentan.

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La firma de seguridad ha presentado este nuevo motor basado en inteligencia artificial que se integra en su solución de protección Sandblast Network, diseñada para detectar y bloquear malware desconocido y de día cero.

Al igual que una simple gota de sangre contiene millones de muestras de ADN, las líneas de código del malware dan información básica de las ciberamenazas, y éste es el concepto sobre el que se ha desarrollado Malware DNA.

Es decir, la mayoría de los programas maliciosos se construyen a partir de bits y fragmentos de código existentes. Por tanto, los hackers reutilizan el código para ahorrarse tiempo y mejorar sus técnicas de ataque, así como evitar que les detecten y aumentar la eficiencia de sus ataques.

Este nuevo motor es capaz de clasificar las nuevas formas de malware en familias conocidas, creando la inteligencia necesaria para comprender los componentes básicos de las ciberamenazas, para lo que escanea buscando similitudes de código y comportamiento. Además, los procesos de aprendizaje se combinan frecuentemente con millones de muestras de malware detectadas por los cientos de millones de sensores de Check Point desplegados en todo el mundo para detectar, crear inteligencia y correlacionar las familias de malware de forma eficiente y precisa.

Según explica la compañía, la posibilidad de clasificar una amenaza dentro de una familia de malware ofrece visibilidad de los riesgos a los que se enfrenta una empresa. Al rastrear el origen de la amenaza, los expertos en ciberseguridad pueden idear rápidamente estrategias y aplicar las mejores prácticas. También pueden elaborar un perfil con datos como el tipo específico de amenazas, repercusiones y daños que plantea, etc.

En definitiva, mejora la capacidad de prevención y detección, a la vez que se reduce el tiempo de respuesta.

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