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Claves de una buena política de backups

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El pasado sábado se celebraba el Día Mundial de las Copias de Seguridad, una fecha para recordar la relevancia de realizar backups y proteger la operativa diaria de cualquier empresa ante incidencias que pueden suponer pérdida de información o ralentización de la operativa.

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Robos, incendios, fallos eléctricos, roturas de dispositivos, virus, y así un largo etcétera. “Son muchas las causas que podrían dar origen tanto una pérdida de información como ralentizar la dinámica de trabajo diaria de una organización”, ha recordado el blog “Protege tu empresa”, de Incibe, con motivo del Día Mundial de las Copias de Seguridad el 31 de marzo.

En un solo día de trabajo se podrían perder muchos datos, lo que podría suponer la repetición de procesos como expediciones de mercancía, facturación y contabilidad; provocando pérdida de pedidos, errores en stock o inventarios, etc., y generando, además del coste económico, una mala imagen, etc. y, por eso, la publicación incide en que “además de salvaguardar la información, será necesario comprobar que se puede recuperar fácil y rápidamente. De nada serviría tener copias de seguridad si luego no se puede o no se sabe recuperar la información perdida llegado el momento necesario”.

Para tener una política eficiente de copias de seguridad, las empresas deberá decidir de qué información se desea hacer copias de seguridad. Para llegar a este punto hay que realizar un análisis exhaustivo de la información que se maneja en la organización y concluir qué información es crítica para el negocio.

También será necesario definir la forma en la que se realizará la copia de seguridad, que podría ser completa (copia total de los datos), incremental (a partir de los datos de la última copia), o diferencial (copia de datos desde la última copia completa).

En función de la casuística de cada empresa, también hay que establecer la periodicidad con la que se harán las copias, número de versiones que se harán de las mismas y cuánto tiempo estaremos dispuestos a almacenarla.

Es importante también determinar el medio en el que se almacenará la información: cintas, discos, USB, discos portátiles, sistemas cloud, etc. Aquí habrá que tener en cuenta aspectos como el coste o presupuesto que queremos destinar a tal efecto o la fiabilidad del fabricante en cuanto a almacenamiento y seguridad.

Seguidamente la empresa que especificar el lugar donde se almacenarán las copias. Una buena práctica es almacenarlas en una ubicación distinta al centro de trabajo. En caso de que en este último ocurriera una catástrofe, por ejemplo un incendio, guardar las copias en él, implicaría que también se verían afectadas. Además, habría que dar cuenta de las directrices marcadas por la legislación, como la LOPD que nos obliga a cifrar las copias de seguridad que se almacenen fuera de las instalaciones.

No hay que olvidarse de las pruebas de restauración. Este paso es indispensable para comprobar si funciona el proceso de restauración de copias de seguridad, por lo que hay que realizar pruebas periódicas, dejando debidamente documentado el procedimiento para evitar sorpresas si en algún momento tuviéramos que restaurar una copia.

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